
En el arbolito de mis amores
estás tu, princesa linda,
coronando resplandeciente
la estrella que alumbra el alma mía.

Contemplar cada día
tu sonrisa matutina,
es abrir las ventanas
a un mundo de fantasía.

Las estrellas te portaron
hasta mis brazos amorosos
y en ese instante comenzaron
a cantar los ángeles hermosos.

De plata se pintaron las noches
dueñas de mis sueños
contemplando extasiadas
el amor que nos tenemos.
Este árbol compañero
iluminado hasta enero
fue el testigo del inicio
de un amor verdadero.

Alejandra del alma mía
en tus ojos de eterno dulce
reflejo la historia de mi vida,
la de un amor resplandeciente.
